La infección por VIH se presenta en diversas etapas, identificadas por un conjunto de síntomas e indicadores clínicos. En ausencia de un tratamiento adecuado, el virus se replica constantemente e infecta los linfocitos T-CD4, que constituyen una parte esencial del sistema inmunológico en los seres humanos. Por su parte, el sistema inmunológico del portador del VIH reacciona ante la presencia del virus y genera una respuesta que puede mantener la infección bajo control al menos por un tiempo, mediante la reposición de células defensivas. Al término de un período que se puede prolongar por varios años, el VIH se vuelve resistente a las defensas naturales del cuerpo y destruye el sistema inmune del portador. De esta manera, la persona seropositivo queda expuesta a diversas enfermedades oportunistas y fallece.
Fase aguda
La fase de la infección aguda por VIH inicia en el momento del contagio. El virus se propaga por el cuerpo de la persona contagiada a través de sus fluidos corporales. En un plazo de días, el VIH infecta no sólo las células expuestas inicialmente (por ejemplo, las células de la mucosa vaginal o rectal en el caso de una infección por vía sexual) sino también los ganglios linfáticos. Durante ese tiempo, el VIH se multiplica dentro del organismo hasta alcanzar niveles propios de la infección crónica. El tejido linfoide asociado a los intestinos constituye uno de los principales espacios del cuerpo humano donde tiene lugar la reproducción inicial del VIH por su alto porcentaje de linfocitos T CD4.
Un porcentaje importante de personas que contraen el virus no presenta síntomas de la infección en su fase aguda. Es decir, son pacientes asintomáticos. Sin embargo, se calcula que entre el 40/50%-90% o hasta el 80% de los casos de contagio con VIH-1 presentan manifestaciones clínicas. El cuadro de la infección aguda es similar al de una mononucleosis infecciosa: fiebre, malestares musculares, inflamación de los ganglios, sudoración nocturna, diarrea, náuseas y vómito. La gran mayoría de los seropositivos no reciben diagnóstico del cuadro agudo de la infección por VIH, pues son síntomas compartidos por varias enfermedades. Por lo tanto, presentar un conjunto de síntomas como el descrito aquí no es indicador necesario de que una persona se haya infectado por VIH, aunque es recomendable que quien considere que ha estado expuesto al contagio y presente los síntomas, acuda a un especialista para recibir atención médica. El cuadro de la infección aguda por VIH aparece entre dos y seis semanas después de la exposición al virus, y desaparece unos pocos días después.
Fase crónica
La fase crónica de la infección por VIH se suele llamar también latencia clínica porque el portador es asintomático, es decir, no presenta síntomas que puedan asociarse con la infección Esto no quiere decir que el virus se encuentre inactivo. Por el contrario, durante la fase crónica el VIH se multiplica incesantemente. Se calcula que, en un sujeto infectado, diariamente se producen entre mil y diez mil millones de nuevas partículas virales y son destruidos alrededor de cien millones de linfocitos T CD4. Los pacientes son asintomáticos gracias a que el sistema inmune tiene una gran capacidad para regenerar las células destruidas por el virus, pero pueden presentar adenopatías y la disminución del conteo de plaquetas en la sangre.
La reacción ante la presencia del virus termina por desgastar al sistema inmunológico. En ausencia de tratamiento, la mayoría de los portadores del virus desarrollan el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) en un plazo de 5 a 10 años. La causa de esto es que, mientras el virus sigue reproduciéndose de manera constante y aumenta la carga viral en su anfitrión, disminuye también la capacidad de recuperación del sistema inmune. Al término fase crónica, los pacientes desarrollan otras manifestaciones de la infección como dermatitis seborréica, úlceras bucales y foliculitis.
HIV infection occurs in several stages, identified by a set of symptoms and clinical indicators. In the absence of adequate treatment, the virus replicates and infects constantly-CD4 T lymphocytes, which are an essential part of the immune system in humans. For its part, the immune system reacts to HIV positive for the virus and generates a response that can keep the infection under control at least for a time, through the replacement of defensive cells. At the end of a period may be extended for several years, HIV becomes resistant to the body's natural defenses and immune system destroys the carrier. Thus, HIV-positive person is exposed to various opportunistic infections and died.
Acute phaseThe phase of acute HIV infection started at the time of infection. The virus is spread by the infected person's body through body fluids. Within days, HIV infects not only initially exposed cells (ie cells in the vaginal or rectal mucosa in the case of a sexual infection) but also the lymph nodes. During that time, HIV multiplies in the body to levels typical of chronic infection. Associated lymphoid tissue to the intestines is one of the main areas of the human body takes place initial HIV reproduction by its high percentage of CD4 T lymphocytes.
A significant percentage of people who become infected have no symptoms of infection in its acute stage. That is, are asymptomatic. However, it is estimated that between 40/50% -90% or 80% of cases of HIV-1 infection with clinical manifestations. Table of acute infection is similar to infectious mononucleosis: fever, muscle aches, swollen glands, night sweats, diarrhea, nausea and vomiting. The vast majority of people with HIV do not receive the diagnosis of acute HIV infection, because symptoms are shared by several diseases. Therefore, present a set of symptoms as described here does not indicate that a person must have been infected with HIV, although it is recommended that anyone who believes that has been exposed to infection and present symptoms, see a specialist for medical attention. The picture of acute HIV infection appears between two and six weeks after exposure, and disappears a few days later.
Chronic PhaseThe chronic phase of HIV infection is also called clinical latency because the carrier is asymptomatic, ie, no symptoms that may be associated with the infection does not mean that the virus is inactive. By contrast, during the chronic phase HIV multiplies incessantly. It is estimated that in an infected individual, occur daily between one and ten billion new viral particles and are destroyed over a hundred million CD4 T lymphocytes. Patients are asymptomatic because the immune system has a great capacity to regenerate the cells destroyed by the virus, but may have lymphadenopathy and decreased platelet count in the blood.
The reaction to the virus ends up wearing down the immune system. Without treatment, most virus carriers develop acquired immunodeficiency syndrome (AIDS) within 5 to 10 years. The reason for this is that, as the virus continues to play steadily and viral load increases in their host, it also diminishes the resilience of the immune system. Following chronic phase, patients develop other manifestations of infection such as seborrheic dermatitis, mouth ulcers and folliculitis